Ya estoy aquí de nuevo. Estos días, que papá tiene un poco más de tiempo, a ver si me ayuda a actualizar el blog más a menudo. Estaba impaciente por contaros algo muy importante que me pasó la semana pasada: ¡ya he estrenado mi cuna grande!
Como está tan rica la papilla de frutas y la leche del bibe, me como un montón, así que he crecido un poco y ya me costaba revolverme en mi cunita pequeña. De hecho, cuando me estiraba, ya pegaba con los pies y con las manos en los extremos. Además, ya tenía yo muchas ganas de dormir en la cuna grande, porque como tiene barrotes puedo estar más al loro de lo que pasa por ahí alrededor.
Es de color blanco y tiene unos dibujitos en los extremos, en forma de unos bichitos que, según mamá, se llaman "jirafas". Ese mismo dibujo lo tengo en la manta con la que me tapan,...¡pero con colorinos! No os imagináis cuánto me mola. Ahora puedo, incluso, rodar de un lado para otro y, cuando papá y mamá me están dando algún mimito, los barrotes se puede bajar y así ponen su cabeza al lado de la mía y me contemplan un poco. Pero si hay una cosa chuli de verdad, es lo que mamá me ha puesto encima de la cuna. Es una cosa que tiene colgadas unas estrellitas y que da vueltas. Además, por la noche, tiene como unos dibujos de colores que también dan vueltas y salen por todo el techo de la habitación. Dice papá que es un "proyector" y que los dibujitos son "estrellas" y "planetas". A mi me da igual cómo se llamen, porque me gustan mucho y, a veces, incluso me quedo dormidito mirando para ellos, sobre todo cuando suena una musiquita que me relaja mucho.
Bueno, ya os he contado mis experiencias en mi nueva cuna. Os dejo una fotito para que veáis lo guapetón que estoy, aunque no en la cuna, sino en la cama de papá y mamá. Me voy a ir, porque me está empezando a picar la boca y no sé que puede ser, aunque últimamente me pasa bastante. Ya os contaré. Un besín a tod@s.
Por fin lo veo vestido un poco moderno, pero no podía fallar, tenía que llevar azul no? jajajjaa
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