Como ya os dije la última vez, papá y mamá me prepararon un lavado de cabeza un poco raro. Me vistieron con el traje nuevo que compramos y nos fuimos en coche a un pueblín cerquina de casa. ¡Qué sorpresa cuando llego y veo a toda la gente queestaba allí! Las tías Paula y Mayte, los abuelos de Oviedo y los de Gijón, Félix... Aunque me costó reconocerlos, porque estaban "distintos" a otras veces: tenían el pelo como duro y brillante, colocado raro, como no les había visto nunca, con una ropa muy llamativa... Me pregunté: ¿qué irá a pasar dentro de esa casa tan rara que tiene ese pico encima para que esté toda este gente aquí? Cuando entramos, me asusté un poco al ver aquel sitio tan grande y a un señor, allí al fondo, colgado de la pared mirando hacia abajo. Creo que no se movía, pues estuvo todo el rato igual y sin dejar de mirarnos como de reojo. Cuando llegamos al final de aquel sitio, un señor con un vestido blanco empezó a decir unas cosas muy raras que yo no entendí. Creo que los que estaban allí si lo entendían, porque contestaban cada poco tiempo a lo que él decía. Había pasado ya un rato cuando, de repente, va mi tía Paula y me coge en el cuello, echándome hacia adelante, y veo que el señor de blanco empieza a jugar con una taza muy grande llena de agua que había debajo. Yo me quedé un poco extrañado: ¿será una bañera nueva? ¿No es un poco pequeña? Y zas!!! Va el tío y me lava la cabeza. Pero no frotó con espumita y burbujas, como lo hacen papá y mamá, sino que sólo me echó el agua...¡¡qué fría estaba!! Después vino lo más guay, ya que güelito Alberto sacó un palo blanco muy largo y, no se cómo, en la parte de arriba apareció una cosina naranja que se movía, aunque mamá no me dejó tocarla porque decía que "quemaba". ¿Qué será quemar? Después, cuando el señor de blanco ya se había ido, me cogieron todos y se ponían, uno a uno, debajo del señor de la pared que no se movía, mientras papá y mamá sacaban esa cajina pequeña que suelta una lucecina cuando la miras y que me dijeron que se llama "cámara de fotos". ¡Vaya montón de lucecinas que había! Dice papá que de esa cajina salió la foto esta de aquí abajo...¡no se lo cree ni él! A ver si os gusta. ¡¡¡Un besín y hasta la próxima!!!!

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