Como ya os dije la última vez, papá y mamá me prepararon un lavado de cabeza un poco raro. Me vistieron con el traje nuevo que compramos y nos fuimos en coche a un pueblín cerquina de casa. ¡Qué sorpresa cuando llego y veo a toda la gente queestaba allí! Las tías Paula y Mayte, los abuelos de Oviedo y los de Gijón, Félix... Aunque me costó reconocerlos, porque estaban "distintos" a otras veces: tenían el pelo como duro y brillante, colocado raro, como no les había visto nunca, con una ropa muy llamativa... Me pregunté: ¿qué irá a pasar dentro de esa casa tan rara que tiene ese pico encima para que esté toda este gente aquí? Cuando entramos, me asusté un poco al ver aquel sitio tan grande y a un señor, allí al fondo, colgado de la pared mirando hacia abajo. Creo que no se movía, pues estuvo todo el rato igual y sin dejar de mirarnos como de reojo. Cuando llegamos al final de aquel sitio, un señor con un vestido blanco empezó a decir unas cosas muy raras que yo no entendí. Creo que los que estaban allí si lo entendían, porque contestaban cada poco tiempo a lo que él decía. Había pasado ya un rato cuando, de repente, va mi tía Paula y me coge en el cuello, echándome hacia adelante, y veo que el señor de blanco empieza a jugar con una taza muy grande llena de agua que había debajo. Yo me quedé un poco extrañado: ¿será una bañera nueva? ¿No es un poco pequeña? Y zas!!! Va el tío y me lava la cabeza. Pero no frotó con espumita y burbujas, como lo hacen papá y mamá, sino que sólo me echó el agua...¡¡qué fría estaba!! Después vino lo más guay, ya que güelito Alberto sacó un palo blanco muy largo y, no se cómo, en la parte de arriba apareció una cosina naranja que se movía, aunque mamá no me dejó tocarla porque decía que "quemaba". ¿Qué será quemar? Después, cuando el señor de blanco ya se había ido, me cogieron todos y se ponían, uno a uno, debajo del señor de la pared que no se movía, mientras papá y mamá sacaban esa cajina pequeña que suelta una lucecina cuando la miras y que me dijeron que se llama "cámara de fotos". ¡Vaya montón de lucecinas que había! Dice papá que de esa cajina salió la foto esta de aquí abajo...¡no se lo cree ni él! A ver si os gusta. ¡¡¡Un besín y hasta la próxima!!!!
miércoles, 26 de octubre de 2011
lunes, 17 de octubre de 2011
De compras con mamá
Hola a tod@s:
Seguro que ya me echabais de menos, ¿a que sí? Llevo más de una semana sin contaros cómo me va la vida, pero es que papá no tuvo tiempo para ayudarme a conectarme para escribir, pero hoy ha encontrado un hueco. Desde la última vez que os hablé, me han pasado un montonazo de cosas.
Estos días atrás, papá y, sobre todo, mamá, estaban un poco nerviosos y azotados. No sabía por qué, pero al parecer un señor mayor vestido de blanco me iba a lavar la cabeza en una casa muy grande y antigua y, según mis papás, tenía que estrenar una ropa muy rimbombante para ese día. Yo siempre pensé que para lavar la cabeza había que estar desnudito...pero esta vez no iba a ser así. Casi todos los días, mamá me vestía y salíamos a la calle en mi sillita que, por cierto, acabo de estrenar. ¡No veáis como mola mirar alrededor y ver todo lo que hay por ahí y que hasta ahora no veía! Fuimos a un montón de sitios donde había cantidad de ropa colgada en unos armarios mucho más grandes que los que hay en mi habitación y, además, que no tienen puertas. Cuando entrábamos, mamá hablaba con unas chicas que, enseguida, me desvestían y me ponían otra ropa diferente. ¡Cómo molaba! Nos trajimos para casa un montón.
Me gustó, especialmente, un sitio muy grande que hay cerca de casa, donde hay un montón de luces y de triangulinos verdes y todas las chicas se paran a hablar con mamá, me quitan la capota, me destapan y me empiezan a hacer chorraditas con la cara...¡cómo me presta! Dice papá que son compañeras de mamá, que allí es donde trabaja. No sé lo que es "trabajar", pero seguro que es lo mismo que va a hacer papá cuando marcha por la mañana cuando yo despierto y me acaricia la cabeza y me da un besín, aunque no sé si él lo hace en el sitio de los triangulinos. Mamá dice que hay un traje especial entre todo lo que trajimos, que es para el "lavado de cabeza". ¡¡¡Vaya cómo se va a poner cuando me la laven, con lo guapo que es!!! Ya os lo contaré. Adiós!!!
Seguro que ya me echabais de menos, ¿a que sí? Llevo más de una semana sin contaros cómo me va la vida, pero es que papá no tuvo tiempo para ayudarme a conectarme para escribir, pero hoy ha encontrado un hueco. Desde la última vez que os hablé, me han pasado un montonazo de cosas.
Estos días atrás, papá y, sobre todo, mamá, estaban un poco nerviosos y azotados. No sabía por qué, pero al parecer un señor mayor vestido de blanco me iba a lavar la cabeza en una casa muy grande y antigua y, según mis papás, tenía que estrenar una ropa muy rimbombante para ese día. Yo siempre pensé que para lavar la cabeza había que estar desnudito...pero esta vez no iba a ser así. Casi todos los días, mamá me vestía y salíamos a la calle en mi sillita que, por cierto, acabo de estrenar. ¡No veáis como mola mirar alrededor y ver todo lo que hay por ahí y que hasta ahora no veía! Fuimos a un montón de sitios donde había cantidad de ropa colgada en unos armarios mucho más grandes que los que hay en mi habitación y, además, que no tienen puertas. Cuando entrábamos, mamá hablaba con unas chicas que, enseguida, me desvestían y me ponían otra ropa diferente. ¡Cómo molaba! Nos trajimos para casa un montón.
Me gustó, especialmente, un sitio muy grande que hay cerca de casa, donde hay un montón de luces y de triangulinos verdes y todas las chicas se paran a hablar con mamá, me quitan la capota, me destapan y me empiezan a hacer chorraditas con la cara...¡cómo me presta! Dice papá que son compañeras de mamá, que allí es donde trabaja. No sé lo que es "trabajar", pero seguro que es lo mismo que va a hacer papá cuando marcha por la mañana cuando yo despierto y me acaricia la cabeza y me da un besín, aunque no sé si él lo hace en el sitio de los triangulinos. Mamá dice que hay un traje especial entre todo lo que trajimos, que es para el "lavado de cabeza". ¡¡¡Vaya cómo se va a poner cuando me la laven, con lo guapo que es!!! Ya os lo contaré. Adiós!!!
martes, 4 de octubre de 2011
¡¡¡¡¡HOLA!!!!
Buenas a tod@s.
Me llamo Martín y tengo 4 meses recién cumplidos. Nací en la segunda planta del Hospital de Cabueñes, en Gijón, el día 29 de Mayo de 2011, cuando empezaban los programas nocturnos de deporte en la radio. Me acuerdo de ésto porque, en cuanto asomé la cabezuca, fue lo primero que escuché...a parte de a mamá y a papá todos emocionados y llorando. Un tal Barcelona acababa de ganar una copa muy importante, pues todos los médicos lo decían, aunque alguno lloraba porque creo que su mejor amigo era un tal Madrid al que Barcelona siempre ganaba últimamente.
Hechas las presentaciones, voy a explicar de qué va esto. Quiero, con ayuda de papá y de mamá, contar mis experiencias y descubrimientos a lo largo de mis primeros meses de vida en tan sólo veinte líneas por semana. Como papá ha estado muy ocupado estos meses, no me ha podido enseñar cómo hacerlo hasta hoy, con lo que voy a empezar a partir de ahora.
Sólo me quedan cinco líneas para acabar. Os diré que, hasta hoy, todo ha sido muy diver y chachi, pero hay una cosa que no me gustó nada: un señor de bata blanca me ha pinchado ya tres veces y no se da cuenta que me duele mucho, y lloro, y papá y mamá se ponen tristes...y tengo que ir cada dos meses!!!!!! Pero yo me encuentro muy a gusto a pesar de eso: me río con mamá cuando me cambia, me río con papá cuando me da la comida, me fijo en todo lo que hay alrededor...Por cierto, ¿qué será esa caja negra donde sale tante gente y hay tantos colorinos? Me voy a enterar. Ya os contaré
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
